Pepitas de Oro y Granos de Arena
Paco no, Don Francisco (y olé)
06 4th, 2009Algo he contado ya aquí sombre la férrea determinación de mi joven hijo a la hora de decir “NO”, que ya me gustaría tener a mí. Donde más lo ha hecho notar por lo especial de las circunstancias ha sido llegado el día de la función del cole, para la cual toda la clase tenía ensayada una bonita copla convenientemente coreografiada excepto mi vástago. Aunque él se negaba a entrar en el juego por propia convicción. En la primera función no se dignó siquiera a ponerse el disfraz de angelito y subió a escena con el famoso jersey de rayas, y bailó y gesticuló lo mismito que un gato de escayola. La segunda vez consintió disfrazarse de pirata (cuando todos los demás iban de princesas y caballeros; bueno, también hubo unos cuantos espídermans), y esta vez sí que se meneó una miaja, incluso consintió mover la boca exageradamente a modo de playback. La sorpresa me la está dando estos días en los que en su clase están ensayando el numerito de la función de fin de curso: armado de abanico rojo (y unas cuantas parafernalias más reservadas para el gran día), todos los días participa en los preparativos y se va aprendiendo la musiquilla de la canción que les ha tocado en gracia. Su padre fue quien me alertó para que se la pusiera en casa y que así se la aprendiera. Hoy me he acordado de ello, y como no la tengo grabada en ninguna parte, de repente me he acordado de que para eso está, entre otras cosas, el youtube. Y ahí ha sido donde no he tenido por menos que maravillarme del momento de intuición, ojo clínico y habilidad de un tal Francisco Manuel Gutiérrez.
Ciertamente, después de ver (y sobre todo oir) esto, como que no me preocupan mucho las versiones originales. No cuando la copia modificada es mejor. Que la disfruten.
12 de Mayo, San ….¿Pancracio?
05 12th, 2009Pues tras haber pasado finalmente el día, yo más hubiera jurado que se trataba de San Murphy. Amos, que lo afirmo. Categóricamente. Y si no, a las pruebas me remito.
Nueve de la mañana y la primera en la frente. No podemos acceder al aula porque los carpinteros han elegido el día de hoy para montar la puerta que nos falta desde que empezara la obra del centro allá por Semana Santa (nada, nada, que hoy toca hablar del clero). Y como no es plan de tener que alzar la voz por encima del taladro percutor, los martillazos, la sierra de calar y sus mulas toas, optamos por esperar en la puerta, total, dice el paleta que no será más de media hora… Y sus muelas también, que hasta casi las diez no ha habido tu tía. Lo hubiera calculado mejor y hubiéramos estado esperando en la cafetería tras un buen café mañanero, y no al sol vivo que en estas latitudes sureñas ya pica aunque la mañana apenas haya hecho entrar.
Ya instalados en el aula, viene la clásica de diez minutos perdidos cambiando ordenadores de sitio, que tenemos una pelea con los del curso de la tarde y viceversa, que no hay manera que nos pongamos de acuerdo en que es el hombre el que va a la montaña y no al revés, mal que le pese al profeta. Menos mal que son portátiles, que si no…
Luego lo de siempre, pero multiplicado por nueve, cada vez estos portátiles dan más problemas, no había manera de que todos los alumnos pudieran tenerlos funcionando a la vez, uno ha tenido que sufrir incluso una restauración a un punto anterior… está claro que hablo de un ordenador, y no de un alumno, pero lo aclaro no obstante.
Sigamos explicando lo ya explicado durante los cinco días anteriores porque A) hay alumnos que han faltado a alguna o varias de esas clases y se han quedado atrás, B) el resto se despista con la mensajería instantánea y acaban igual de perdidos que los de A), C) no hay manera de hacerles entender a los que no manejan bien el idioma de Cervantes que un “no hagáis esto, sólo mirad la proyección”, o quizá “ahora entrad en esta ventana y cambiaros de empresa”, o bien un “si tenéis que modificar los datos de un trabajador, modificadlo, no déis de alta a uno nuevo con el mismo nombre prfjjfjkrjfjfjfjf”, DEBE ser interpretado al pie de la letra, y D) los que tuvieron que restaurar a un punto anterior se han quedado atrás digamos del orden de una hora…
Y finalmente, pierde media hora de reloj intentando averiguar por qué cohones el programa de nóminas está calculando un quince por ciento de antigüedad a Sandra Gómez Pérez, Auxiliar Administrativo (del CNAE de Pesca en Agua Dulce, según me ha puesto en los datos de empresa mi subsahariano favorito), cuando tenía que estar calculando sólo un diez… menoh mal que lo averigüé cinco minutos antes de dar por terminadas las falsas cinco horas de clase de hoy. Conste que llevo diez años manejando ese programa, sólo que la versión “hermana pobre”, que es que oye fíjate que resulta que en este curso me han presentado a la “hermana rica” y aún me dan vueltas los ojos dentro de sus cuencas, mezcla de maravillaría e indignación, al cincuenta por ciento, ya que la rica salva todos los problemas y malas faenas que hace la pobre con sólo doblarle el precio a un producto de por sí carísimo. Tengo unas ganicas de comprobar cómo funciona el Nominasol y poder pegarle una certera patada a la rica, a la pobre y a la madre que las parió a las dos, que no os lo podéis ni imaginar.
En fin, que esta tarde toca cursillo del peque en la piscina, y por fin me he decidido a inaugurarme yo también en el noble arte del aleteo acuático, que pa eso llevo pagando desde el mes de febrero sin haber podido-tenidoganas de ir hasta hoy. Y menos mal que tenía la FIRME convicción, que si no… Hace unos meses tuve un sueño-pesadilla, en el cual por fin iba a la piscina, y no conseguí meterme en la poza porque mil obstáculos se interponían en mi camino: taquillas sin terminar de montar y sin puertas, duchas psicodélicas que no sabías cómo accionar para que expulsaran agua… Todo ello lo he revivido esta tarde, sin dar crédito a que todo ello me pudiera estar pasando junto en la misma tarde. Primero, el candado que compré hace meses para cerrar la taquilla cumple el difícil arte de, una vez puesto en la cerradura, no bloquearla en absoluto, pudiendo quien tenga a bien acercarse hasta allí abrir la portezuela como si el candado fuera de pega (apunto, comprar un candado como Dios manda, bien gordo, y no un ridículo cordel metálico). Luego intentar ponerme el gorro de silicona, que a punto he estado de agarrarlo con los dientes para que no se me resbalara coronilla arriba. Una vez comprobado que no daba más de sí, he tenido la horrible premonición de que se me iba a salir disparado en cuanto me echara al agua, y es que apenas me tapaba la larga y encrespada melena. Dicho y hecho. Dos largos más tarde, y habiendo testado que llevaba el gorro puesto al más puro estilo de los casquetes de los obispos y santos padres varios (seguimos hablando del clero), he tenido que salir de la piscina e ir a la recepción a que me vendieran otro de mi tamaño. Finalizada la sesión acuática, resentida de varios calambres en las piernas y los pies, unas prominentes agujetas en los brazos y un preludio de ataque al corazón por el esfuerzo que supone hacer un largo de apenas 25 metros (cada vez, ¿eh?, que he hecho unos cuantos, y en diferentes estilos, a saber: polilla, rana, y oso Balú sobre su espalda), me he cambiado en el vestuario y he ido a esperar a que saliera el peque de su propia sesión piscinística. Mientras lo secaba y lo vestía, el pobre se ha ido al suelo al perder el equilibrio mientras levantaba el pie para poder ponerle el calcetín (caída desde lo alto del banco donde le tenía de pie). No se ha hecho nada, más el susto que otra cosa, aunque creo que éste me ha salido de la película de la Teniente O’Neill, porque ha aguantado el dolor y las lágrimas en sus lagrimales, perjurando que no se había hecho daño. Y ya que nos íbamos… puto candado de los cohones, manipulándolo antes para ver por qué no conseguía cerrar la taquilla, se conoce que moví las ruedas de los números mientras estaba abierto, y ahora no doy con la combinación para poder abrirlo. No, si al final tendré que dejarlo ahí colgado… Ah, no, eso sí que no, yo de aquí no me muevo ni que tenga que probar las novecientas noventa y nueve posibilidades. Total, el niño está entretenido cerrando todas las taquillas del vestuario… ¡Menos mal que con treinta y cuatro han bastado!
Pos eso, que puede que hoy fuera San Murphy o no, pero resulta que yo hoy tenía suficiente ánimo pa to eso y pa más, y ya me hubiera salido un toro por la ducha que lo hubiera toreao y hasta cabalgao si me apuráis. Comeduras de moral a mí… ¡JÁ!
Y pos resulta que no he visto hoy actuar a San Pancracio, santo patrón del trabajo. ¿Le mantendrán maniatado los que se benefician de las crisis?
Y otra de arena
04 14th, 2009Samuel se quedó rezagado recogiendo sus bártulos, y esa espontánea intimidad le motivó para dirigirse a la profesora con un poco más de confianza de la que demostraba habitualmente. Señalando la pizarra recién limpiada, mirando ese blanco impoluto lleno de frases escritas en su imaginación, comenzó.
- Otro profesor semana pasado, uf -dijo mientras ladeaba de lado a lado la cabeza en signo de contrariedad, arrugando los labios-. Él escribe mucho, letra pequeña, todo el rato. Si compañero que explica no viene, yo no vengo más.
- ¿No te has enterado bien con el otro profesor?
- Nada, nada, no entiende nada, él sólo habla y habla, escribe, letra pequeña, yo no entiende nada, ¡nadie entiende nada! -extiende los brazos para enfatizar, dejándolos caer abruptamente.
- ¿Y conmigo sí te enteras?
- Tú explica bien, tú despacio, tú habla claro. Tú bueno maestro.
Le sonrío y le doy una amigable palmada en el hombro para agradecerle sus palabras. Las ha pronunciado un pastor protestante entrado en bastantes años procedente de Ghana, lleva muchos años fuera de su país. Me hace sentir que algo en mi trabajo debo de estar haciendo bien.
Por cierto, ¿alguno sabe decirme cuál es la buena, la de cal o la de arena? Qué duda…
Cómo llamo a esto…
03 18th, 2009- Eras de Villarriba, ¿verdad? -le preguntó a la par que entraba súbitamente en el aula de la que se había marchado hacía escasos quince minutos.
Ella se volvió hacia él desde su posición en la mesa del profesor, levantando la cabeza de los papeles que se empeñaban en acumularse desordenadamente, dejando de escribir lo que estuviera escribiendo.
- Sí-i-iiii… -le contestó con una sonrisa asombrada de no saber por dónde venía la pregunta y por el ímpetu de la entrada.
Entonces él asintió con la cabeza, fijó la vista en el rodapié como quien hace un esfuerzo por recordar lo que tiene que decir, y le soltó sin dejar de sonreir en ningún momento:
- “Ni de Villarriba las mujeres ni de Berja los burros”.
Y rubricó su sentencia con un giro de talones y una huída por el mismo camino por el que vino, dejándola a ella haciendo un rápido y mental análisis morfológico-sintáctico de la dedicatoria y con la sonrisa congelada en una mueca.
Hacía quince minutos que él entró a saludarla después de no haberse visto en cinco meses, una cortesía que los profes siempre agradecen de sus antiguos alumnos. Hacía catorce minutos que ella le había tenido que explicar con mucho tacto pero sin anestesia que en administración no habían encontrado el diploma del curso que él había ido a buscar aquella tarde por la sencilla razón de que tanto ella como el resto de los profesores habían decidido suspenderle. Hacía trece minutos que él se marchó pasillo adelante después de que contestara a sus consejos de “tienes que currarte los cursos, actúa en consecuencia la próxima vez” con un “a mí me la suda que me suspendan” y un “es la primera vez que me pasa”, aunque esto último ella no recuerda si de verdad lo oyó o se lo está imaginando mientras escribe estas líneas.
Y, tal y como le dijo después a Antonio, el conseje, mientras recogía todos sus utensilios y los guardaba en los cajones de la mesa:
- ¿Sabes? No siento haber fallado en que ese chico haya aprendido poco o nada de lo que traté de enseñarle, al fin y al cabo él no lo intentó siquiera, se pasaba las cinco horas metido en internet viendo vídeos de youtube a pesar de la prohibición al respecto, no tomando notas, no haciendo los ejercicios. Lo que de verdad me duele como docente es no haber sabido rescatar a un chico de veintidós años de su arrogancia y su prepotencia, no haber sabido inculcarle respeto por los demás y por sí mismo.
Supongo que tres meses es demasiado poco tiempo para obrar milagros. Supongo que las lecciones se tergiversan y acaban siendo interpretadas como ataques en lugar de como correcciones bienintencionadas. Supongo que, para él, el premio de acabar un curso de formación profesional ocupacional para desempleados (desesperados por formarse y así tener una sola oportunidad más de encontrar un empleo digno), sin haber dado ni golpe, burlándose así de toda la cadena que ha hecho posible que lleguen los recursos hasta aquellos que los necesitan… el premio, digo que supongo, no es el título como diploma acreditativo de unos conocimientos, sino el título como trofeo representativo de todos aquellos de los que él se rió a su cara para conseguirlo sin merecerlo.
Pues qué quieres que te diga… si no creces como persona, te volverá a pasar.
Por cierto… ¿sigues sin encontrar novia? No sé, a lo mejor… tiene algo que ver con tu peculiar forma de no respetar a los que te rodean.
Vaya, esto último es una crueldad por mi parte. Igual luego lo quito.
Túmach
03 8th, 2009Abres el armario y no encuentras de lado a lado ropa que te apetezca ponerte para este día. Demasiado abrigada, demasiado vieja, demasiado fina, demasiado larga, demasiado apretada, demasiado colorida, demasiado disfrazada…
Abres el blog y no encuentras tema del que escribir que acabe de convencerte, si es que acaso se te ocurre algo. Entonces se te ocurre que la plantilla es la que no refleja bien tu estado de ánimo y buscas en ese gran armario web alguna otra con la que te sientas a gusto. Demasiado infantil, demasiado oscura, demasiado recargada, demasiado simplona, demasiado clara, demasiado falsa…
Abres la puerta de tu casa y no encuentras sitio al que ir. Demasiado sol, demasiado calor, demasiado frío, demasiado viento, demasiada gente, demasiado ruido, demasiada desubicación…
Y te pones los tejanos de siempre con cualquier jersey.
Y cambias la plantilla por cualquier otra.
Y sales a la calle con las gafas de sol más grandes que encuentras. Aunque las nubes sean tan espesas que lo único que consigues es verlo todo aún más gris y oscuro.
Afortunadamente, el aire libre te saluda al salir a tu encuentro y te coge de la mano para acompañarte, susurrándote al oído todo lo bueno que te queda por conocer.
Mejor con la vaporeta
02 23rd, 2009En cuclillas, con el niño recostado sobre su muslo, pudo verle por fin una buena panorámica de la oreja y de la incipiente mugre que se empezaba a acumular en sus recovecos. Al estirarle del lóbulo, el niño protestó.
- Déjame que te mire, que tienes ahí cascarrias. Te las voy a quitar en un momento.
Pero al comprobar que no bastaría con un pañuelo, sino que tendría que echar mano de algo más contundente, negó con la cabeza:
- Pero ahora no puedo hacerlo, no tengo aquí las herramientas.
- ¿Herramientas? -exclamó el niño sorprendido, sin levantar la cabeza.
- Claro, necesito un destornillador, un martillo y una llave inglesa.
En ese momento el niño alzó la cabeza y, desde sus cuatro años, la miró a los ojos con el morro fruncido, como si estuviera evaluando si hablaba con su madre o con Magdalena Álvarez, hasta que al fin declaró arrastrando las palabras:
- Eso no ha sido buena idea.
Y aluego estamos las que nos levantamos con legañas
01 30th, 2009Señores, ESTO es CREATIVIDAD, CALIDAD, BUEN GUSTO Y BUENA MÚSICA.
Pondió, vedlo a pantalla completa!
Her morning elegance - Oren Lavie
Sun been down for days
A pretty flower in a vase
A slipper by the fireplace
A cello lying in it’s case
Soon she’s down the stairs
Her morning elegance she wears
The sound of water makes her dream
Awoken by a cloud of steam
She pours a daydream in a cup
A spoon of sugar sweetens up
And She fights for her life
As she puts on her coat
And she fights for her life on the train
She looks at the rain
As it pours
And she fights for her life
As she goes in a store
With a thought she has caught
By a thread
She pays for the bread
And She goes…
Nobody knows
Sun been down for days
A winter melody she plays
The thunder makes her contemplate
She hears a noise behind the gate
Perhaps a letter with a dove
Perhaps a stranger she could love
And She fights for her life
As she puts on her coat
And she fights for her life on the train
She looks at the rain
As it pours
And she fights for her life
As she goes in a store
With a thought she has caught
By a thread
She pays for the bread
And She goes…
Nobody knows
And She fights for her life
As she puts on her coat
And she fights for her life on the train
She looks at the rain
As it pours
And she fights for her life
As she goes in a store
Where the people are pleasently strange
And counting the change
And She goes…
Nobody knows
De Jabugo el jamón, y de Ingenuolandia la menda
01 28th, 2009Hago la pregunta ahora. Leed luego el post, y me contestáis lo que opináis.
¿Debí haber supuesto que me la intentarían meter doblada?
Y ahora os cuento.
Una conocidísima cadena de supermercados me ofrece (ofrece a todo el mundo a gran bombo y plantillo, gastándose ingentes cantidades de euros en campañas publicitarias) poder disfrutar todos los meses de 3 Kg de buen jamón serrano de Jabugo 3-jotas (3Jb), metiéndome en el paquete como extra 1.160 gramos de pan con que acompañarlo, todo al suculento precio de 56,84 € (IVA incluído) mensuales. Puedo llevarme la pieza entera o, si lo prefiero, me lo van loncheando ellos mismos con su poderosa cortadora eléctrica; eso sí, si pretendo esto último, debo comprometerme a pagarles durante 18 meses el jamón (me lo coma o no me lo coma). Y si un mes pretendo llevarme más de los 3 Kilos de Jabugo, no me lo darán, sino que ese extra me lo darán de jamón cocido. Todo lo que quiera, eso sí. Ah, y puedo recogerlo en cualquier sucursal de la cadena. Aunque claro, no pienso que eso lo vaya a necesitar más que cuando me vaya de vacaciones a la ciudad donde vive mi madre, que para eso tengo el súper abajo de casa.
Me lo pienso.
Comparo con otras ofertas parecidas de otros supermercados.
Los hay que me ofrecen el jamón de la misma calidad por algo menos de dinero, pero no me incluyen el pan.
Yo suelo comprar todos los días en ese súper. Y como pan todos los días.
Mmmmmmmm……………..
Necesito ese jamón, es exactamente el que me ha recetado mi médico de cabecera para mi tratamiento contra la depresión y contra la gripe.
Mmmmmmmmmmmmmmmmm………………
Lo contrato. El loncheado.
Entonces viene la sorpresa.
Los jamones de Jabugo vienen en camiones de reparto especiales enormes. Y no caben por todas las carreteras de acceso, por lo cual no llega a todos los supermercados de la cadena. Da igual que el súper lo tengas abajo en la esquina de tu casa. El camión no llega. Sí llega el jamón cocido. Pero sólo a veces. La mayoría del tiempo lo que te acaban dando para que te lo comas en tu casa con el pan es fiambre de sandwich.
Llamas por teléfono para ver cómo lo solucionamos, porque tú estás pagando (recuerden) jamón de Jabugo, 3 Kilos. Y te dicen que seguramente es que las últimas lluvias hayan levantado hoyos en el asfalto y por eso no llega el camión. ¿Seguro que es eso (preguntas), no será que la carretera (que existe, tú la has visto) es mala de remate y nunca voy a tener no ya mis 3 Kg de Jabugo, sino tan sólo uno, con uno me conformaría, y voy a tener que estar comiendo fiambre de sandwich durante esos 18 meses, con el consiguiente riesgo de caer en una depresión más profunda aún y estar todo el año con la gripe? Eso cuando no me como el pan solo…
El último operador telefónico al que te quejas te confiesa que es que en tu localidad esos camiones caben mal por las carreteras. Flipas. ¿Por qué no me lo dijeron? Ah, es que en su página web, en donde no se puede ver porque a) no está a la vista y b) no sabes que existe, ponen una lista de calles donde no llegan los camiones. Ah, lo compruebas y a) no hay manera de que salga ninguna calle de tu localidad y b) aunque saliera, hay una notita donde te dicen que lo que ahí salga no vale para reclamar porque es meramente informativo y, además, muy probablemente inexacto.
El problema (para mí, el súper no tiene ningún problema en seguir cobrándote mierda a precio de oro) está servido.
Y ahora… ¿algún abogado en la sala?
Mientras tanto, voy a comprobar en la cadena de supermercados de la competencia si sus camiones tienen problemas para acceder a la zona de descarga.
Víspera de Reyes
01 6th, 2009“No quieeeero mássss”, sentenció el pequeño, mirándola con la cabeza ladeada contra el respaldo de la silla y enarbolando la media sonrisa de Harrison Ford que tan buenos resultados le dieran en los últimos cuatro años. Tres cucharadas, como siempre, habían bastado para que el niño decidiera empezar el juego del “nomelocomoporqueyolovalgo”. Y la madre, que le gusta jugar mucho a juegos de salón pero odia los juegos de cocina, mira al niño rascándose las neuronas. De nada han servido la negociación (”tómate cinco cucharadas de sopa y podrás tomar el filete”) o las amenazas (”pues esta noche los Reyes no van a venir porque yo misma me voy a encargar de atrancarles la puerta, te lo advierto”). Y mientras el niño le sostiene la mirada con su sonrisa de Harrison Ford, a ella le empiezan a resonar en su cabeza las palabras de un compañero del trabajo apenas tres meses antes…
- ¡Ah! ¿Tu hijo te chulea con la comida? La mía también lo hacía. ¿Pues sabes qué le hice una vez? Estaba con un plato de lentejas y ella empezó como siempre, “no me gustan las lentejas, no quiero lentejas”. Pues aquel día me harté y, después de intentar convencerla sin éxito, cogí el plato de lentejas y se lo eché enterito por la cabeza. Acto seguido tuve que ducharla, claro. Pero oye, no volvió a hacerlo más…
Ella volvió lentamente de aquel eco, se sacudió la idea de la cabeza (”porfavó, que el día de hoy me lo he tirao de limpieza y no tengo ganas de empezar a quitar fideos del suelo, de la silla, de la ropa y de las paredes…”). Volvió a la carga con la negociación y, como no hubo resultados, agarró la cuchara y se la acercó al niño a los labios, dispuesta a obligarlo a hacérselo tragar. Pero él cerró la boca. Más la abrió un poco de nuevo para protestar, momento que ella aprovechó para introducirle el líquido, a lo que el niño reaccionó borboteando el contenido, que obviamente volvió a salir de su boca, llenándose el jersey. Fue ese el instante en que ella oyó otra voz interior…
- De perdidos al río.
Y sin persárselo, como un resorte, sin acritud ni hostilidad, agarró el plato por encima de la cabeza del niño y lo volcó. Fue así cómo el niño recibió su bautismo de sopa con fideos, los cuales hicieron nido en su pelo (como el rayo que cantara antaño Carlos Gardel). Ella dejó transcurrir diez segundos para que él se diera cuenta de las consecuencias que había tenido no haberse tragado aquello a tiempo, y lo llevó hasta la ducha. Mientras lo desnudaba, mientras lo enjabonaba, mientras lo secaba y mientras le ponía el pijama, le preguntaba: “¿Qué vas a hacer la próxima vez que mamá te diga que te comas algo?”, a lo que él respondía: “Comérmelo todo”.
Y mientras limpiaba la bañera de fideos, la cocina de fideos, el pasillo de fideos, las suelas de los zapatos de ambos de fideos, el lavabo de fideos, y ponía la lavadora después de quitarle los fideos a la ropa, sólo podía pensar: “Ainsss, que le dure, que le dure, que le dure…”.
Lo pequeño se hace grande
01 1st, 2009A ver si conseguimos disfrutar este año con la simpleza de las pequeñas cosas.
Feliz 2009.

