El cliente
Estoy en este momento cómodamente instalada en mi despacho, con un café a mano derecha y unos cuantos papeles que revisar a mano izquierda. DeberÃa estar trabajando duramente, pero puestos a que tengo que pasarme todo el santico dÃa en esta plaza y que, pa rematar, es fiesta de guardar en el pueblo, pos voy a rendirle un homenaje al santo y a tomarme estos minutillos para estrenar el blog, que ya le tenÃa ganas.
Lo más notable del dÃa apenas estrenado (aunque según Don Carlos Herrera, a estas horas, lo que no hayamos hecho ya… punto de vista interesante donde los haya, pero no puedo estar de acuerdo, doy fe de lo mucho que cunde siempre la última hora dedicada a acabar apresuradamente la tarea que tiene que estar lista para hace dos) es que espero una visita importante. ¿Un cliente? Hummm….. según como se mire. Desde luego, es exigente como el que más, de eso no cabe duda. Es la primera vez que le atenderé aquÃ, en este ambiente. Lo cual induce a pensar que ya le he tratado con anterioridad en otro foro. Pues sÃ. Ciertamente, han intuido ustedes bien.
Ya verán la que se monta cuando haga su aparición, allá al otro lado del pasillo, con todos los despachos a lado y lado viéndolo sus ocupantes pasar. Levantará expectación. Él es asÃ, más chulo que un ocho. Me lo estoy imaginando, avanzando a pequeños pasos, mirando todo con atención, pensando quién sabe qué de este lugar tan raro, para finalmente alcanzar mi puerta, verme y escapársele un …..
- Mamáaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!
Estoy deseando que lleguen, él y su padre.