Despedida a una etapa de mi vida
Esta tarde ando pelín nostálgica. Con la resaca de San Juan y sin haber arrojado a la hoguera absolutamente nada de lo que llevo dentro, arrastro un montón de sentimientos de los cuales no me quiero desprender, aunque algunos consigan entristecerme… un poquito.
Me he dedicado a la enseñanza desde los inicios de mi vida profesional, y me ha apasionado cada día. Lo que más satisfacción me ha reportado tantos días de clase es haber podido ayudar, haber sido capaz de conectar lo suficiente con vosotros como para que me permitiérais entrar un poco más allá del aula hacia vuestro mundo interior. Y si a alguno supe ayudar en algún aspecto más allá del programa del curso, como algunos que me habéis confesado vuestros miedos, vuestros sueños o vuestros problemas, tened por seguro que es lo que más me ha motivado y lo que me ha hecho poner pies en tierra, haciéndome consciente de que la labor de un docente es mucho más que transmitir unos conocimientos. Sé que unos más que otros habréis notado esta predisposición mía a involucrarme. A todos aquellos a los que no supe llegar, y que me necesitásteis en un momento concreto, os pido perdón. Y si no supe llegar a un grupo concreto, pido perdón al grupo entero. No todos habéis tenido la oportunidad de trabajar conmigo habiendo estado yo al cien por cien. Espero al menos que vuestro resultado final no haya diferido tanto de unos a otros por estos altibajos míos.
Por segunda vez en mi vida abandono la enseñanza. En ambas ocasiones ha sido por decisión propia. En ambas tuve que elegir entre dos caminos. El primero me llevó hasta Almería, me llevó a mejorarme, me llevó hasta vosotros, al cabo de un paréntesis de casi seis años. El camino que elijo ahora no sé a dónde me llevará. Seguiré mejorando, no descarto volver algún día a esta profesión que tanto me ha dado. Pero mis nuevos proyectos pasan ahora mismo por despegarme de las aulas, porque requieren toda mi atención y todo el tiempo que pueda dedicarle.
Han sido dos años en los que he encontrado entre vosotros amistad, cariño, atención, curiosidad, sueños, humildad y deseos de superación. Recibo, guardo y llevo siempre conmigo cada enseñanza vuestra, porque tened por seguro que yo también he aprendido de vosotros.
Os voy a echar mucho de menos. Lo único que puedo decir es que espero encontraros en el camino. Gracias por vuestra paciencia, por vuestra entrega, por vuestro cariño y, sobre todo, por vuestra amistad.
R.