Pues ná, que he perdío las llaves de casa, qué le vamos a hacer. Yo más bien diría que las tengo extraviás dentro de la propia casa, en el fondo de algún bolso, dentro del correpasillos de mi hijo o, más probablemente, dentro de su cesto de los juguetes. A saber. Yo, en estas situaciones, no busco más allá de los sitios lógicos. Ya aparecerán.
El caso es que hace justamente una semanita estaba yo en el súper a medio día haciendo la compra pal papeo. Salgo con mis tres bolsas y me voy pa la casa. Pero mi marido no ha llegado aún con el niño, y como se me ha olvidao pillar las llaves de “respuesta”, pos me toca esperar sentada en el tranco. Me abro un paquete de patatas fritas para hacer la espera más corta mientras mi vista vaga de izquierda a derecha. En esto que, entre patata y patata, veo al borde del jardincillo que hay delante del portal, ahí plantao sobre el césped y a la sombra de una palmera, un carricoche de bebé en bastante buen estado aparente, con la capota de espaldas a mi vista. Pos vale, los cubos de basura están justo al lado, así que alguien lo habrá dejado ahí para que otro que llegue lo vea y lo aproveche. Al cabo de unas cuantas patatas más, una de mis neuronas (de esas que funcionan como la cobertura de mi móvil), parece que empieza a emitir unas ideas un tanto rocambolescas; y como una ya está curá de espanto con las noticias con que se sirve la tele, empieza a formarse la idea de que, a lo mejor, el cochecico esté habitado por algún tierno infante, abandonado por sus padres por no se sabe qué tragedia familiar.
Por muy rebuscada que fuera la idea (y después lo he confirmado con los diecinueve amigos que pasaron por el lugar y vieron el carricoche), ¿quién no se asoma a comprobarlo? El caso es que, después de dejar las bolsas amontonadas en el peldaño del portal, a cada paso que me iba acercando (atajando por el césped y tó), más preocupada y nerviosa estaba pensando que era perfectamente factible que, en verdad, allí hubiera un pobretico bebé asao de calor. Así que mis pasos cada vez eran más rápidos, tanto que, al final, iban mezclados de angustia vital.
Pos llegando al cochecico, medio girando el cuerpo y estirando el cuello para vislumbrar algo, lo que no vislumbré bien fue el reborde (bastante alto) de cemento que había delante delimitando la zona de césped. Sí, levanté el pie para salvar el obstáculo. Pero no lo suficiente. Así que, tras tropezar (enlazar aquí con el post de los pies), allá que se fue Illyakin al suelo, hincá de rodilla incluida, que no besé los baldosines porque tuve reflejos y puse las manos por delante. En ese instante muchas cosas pasaron por mi mente:
- “Mierda!!!”
- “¿Me habrá visto alguien?”
- “Mecawentó!!!”
- “El niño, el niño, pobretico el niño!!!”
Me levanté como un resorte mirando a mi alrededor rápidamente, gracias a que alguien inventó la hora de la comida no había nadie alrededor. Me tiro a mirar el interior del capazo, aliviada por fin de que allí no hubiera bicho viviente. Acto seguido, mis pensamientos siguieron:
- “Menos mal, está vacío”.
- “Joputa el que ha dejao aquí plantao el carro… pero si encima es que está atao a la farola y tó!!!”
- “Ay, mi rodilla…”
- “Ay, mis manos…”
- “Ay, mi pie…”
- “Joputa cabrón… a quién se le ocurreeeeeeeeeeee!!!!!!!!!”
En fin. Después de varios días allí colocao, el cochecico desapareció. Así que si veis los programillas estos del veraneo de los vídeos de caídas y demás calamidades graciosas, la del batacazo junto a un carrito de bebé soy yo, la misma que viste y calza. Porque cada día estoy más convencida de que alguien se lo pasó muy bien grabando las reacciones de la gente ante la vista de un posible abandono infantil.
Moraleja: si perdéis las llaves de casa, sacad una copia cuanto antes.
PD: el moratón de la rodilla todavía da susto…
Agosto 10th, 2007 at 9:00 am
¡Pobre! Ea, sana, sanita culito de rana…que no ha sido nada. Me pregunto si eres así de graciosa y ocurrente cuando se está hablando cara a cara contigo. Si yo fuera Pedro J. te daría una columna diaria para ti.
Se me ponen los pelos como escarpias cada vez que oigo algun suceso con niños de estos que han sucedido ultimamente… mierda de “humanidad”.
Besos Illyakina, sigues siendo un pequeño placer escondido.
Agosto 10th, 2007 at 10:32 am
Respecto al extravío de las llaves me has recordado el de unas gafas mías en un viaje hace unos meses a Dublín. El tema daría para un post porque estoy convencido de que desaparecieron y aparecieron de forma mágica (habíamos mirado mil veces donde estaban). En cuanto a tu caída y la intriga del carrito abandonado, pues que te mejores, que hay que ir con cuidado, controlar los desvaríos neuronales (pero no del todo) y que me he reído mucho. Un beso
Agosto 10th, 2007 at 3:06 pm
Yo no soy muy patosa (pero soy muy bocazas así que me caeré en cuanto me levante), pero una de las caídas más impresionantes de mi vida, una digna del gran premio de “Videos de primera”, sólo la presenció una persona, y se pasó un mes entero riéndose cada vez que me miraba sin poderlo evitar.
En fin…
Un beso.
Agosto 10th, 2007 at 4:59 pm
vaya telaaa, ainss… lo del cochecito tienes razon yo también me hubiese asomado por si acaso, y de la caida no te preoupes el otro dia, me cai, con gente a mi alrededor, ainsss que tortazo pegue y to por q algun cabronazo/a, dejo aceite del coche en la cera hummmmmmmmm…ah y yo soy mu patosaaaaa
Agosto 11th, 2007 at 12:27 am
Entre tu y Betty no sé si poner una seccion de links en mi blog, o un hospital …
Salud
Agosto 11th, 2007 at 2:14 am
jooo, vaya día hemos llevado las dos hoy, ya digo yo que hay amaneceres que es mejor no levantarse de la cama.¿sera casualidad
lo de las llaves?, tranquila no eres la única que las pierde, yo una vez las extravie en la fruteria, debajo de un montón de melones, suerte que era, recapacitando, el unico sitio donde las podía haber perdido era allí, y no pare de remover todo el montón hasta encontrarlas.
De todos modos que sepas que ya no se necesitan llaves para abrir puertas, en mi ultimo post explico como es posible tal cosa.
Espero que tus ñaños se recuperen prontito y otro día atate los pies cuando veas un carrito abandonado, tu quieta sentada que estas mejor así…curiosona!
Un beso, o dos para que te se te alivien los moratones
Agosto 11th, 2007 at 11:10 am
jajajjajaja, vaya golpe, de todas formas no creo que eso lo pusisesen para grabar… lo que está claro es que hay gente que es capaz de tirar un niño… y siempre se debe mirar por si acaso
Un beso
Agosto 11th, 2007 at 2:16 pm
Tenías toda la razón; he eliminado el post y he agregado una rectificación. El odio y el resentimiento son malos compañeros de viaje; intentaré dejárlos a un lado cada vez que me siente ante el ordenador.
Agosto 11th, 2007 at 9:36 pm
Jajajajajajaja… pobre. ¡Qué cosas te pasan por intentar ser una heroína! Hasta a mí me ha dolido el golpe…
Besos
Agosto 12th, 2007 at 5:37 pm
JAJAJAJAJAJAJA…ainssss…perdona que me ría… pero….jajajajajaja…esa escena podría haberla protagonizado yo mismaaaa….jajajajajaja….. solo falto que te robasen las bolsas en pleno despisteeeee….jajajajajaja……
Ainsss.. perdón …perdón… espero que el moretón desaparezca rápido.
Besitos
Agosto 12th, 2007 at 9:35 pm
Recuerdo un zurriagazo parecido, con ridículo parecido, pero con testigos incluídos. No sé qué me hizo sentir peor, si el par de trompos que me di en el suelo tipo McGyver huyendo, o que quien me ayudó me llamase de usted.
“¿Se ha hecho daño?”
Qué duroooo…
Agosto 23rd, 2007 at 10:09 pm
Qué bueno jajajaja xDDDDD
Menos mal que no te quedaste sin dientes (podría haber sido peor, no?) ^^’
Consejo de “paisana” (risa loca de fondo): NUNCA pero NUNCA JAMÁS duermas al lado del agua en las puntas del Mar Menor, corres el riesgo de desangrarte lentamente a causa de los chupópteros U__U”
PD. te he enlazado, me encanta tu blog