Iba a escribir sobre mi viaje a Madrid de la semana pasada. Como veis, llevo ya una semana de retraso, con todo lo que ello supone: falla la memoria, languidece el recuerdo (lo que viene a ser lo mismo), y el dÃa a dÃa superpone otras cosas que consiguen diluir la motivación. Soy escribiente del tipo “preparados-listos-ya”, lo que viene a significar que, o escribo en caliente, o ya no lo hago. Supongo que eso será un rasgo de mi personalidad no sólo aplicable a esta faceta. Me pasa también, por ejemplo, con las ganas de salir (de viaje, de marcha, de reunión…); conforme se va acercando la fecha del evento se evaporan el entusiasmo primero, la apetencia después, rematando con el cansancio más absoluto. Justificarlo con la explicación de que soy muy hogareña me parece una memez; si me quedo en casa no se me destapan las ganas de hacer cosas, sino que, muy probablemente, acabe holgazaneando de puro sueño (creo que el sueño es un efecto secundario, y no la causa). Como me conozco, las cosas en las que vuelco mucho interés en un principio (que corren serio peligro de verse extinguidas aun antes de la concepción) trato de forzarlas, cometiendo para ello actos catalogados como “no-hay-marcha-atrás”. Por ejemplo, pagando la matrÃcula para ir a la Uni (el dolor en la cuenta corriente me motiva cantidubi); abandonando el anterior puesto de trabajo para ejercer por mi cuenta y riesgo; o comprometiéndome vehementemente con la gente.
Hay otra serie de cosas que, por contra, no me cuestan ni el más nimio esfuerzo: mantener el contacto asiduo con señalados amigos (subrayo lo de señalados porque una es una especialista en perderlos por no levantar el teléfono); leer horas y horas, ya sea a través de internet o directamente de un libro de esos que vas pasando las hojas; conducir el coche; dormir… y, ahora que lo pienso, mantener este blog, lo cual se traduce en escribir.
En fin, os iba a contar cómo el primer taxista nos dejó en la puerta del cine porno en lugar de en la puerta del Teatro Lara, que está en la misma calle pero más abajo, y yo me estuve un buen rato preguntándome si es que no habrÃan cambiado la representación sin previo aviso. Iba a contaros cómo resultó la cena posterior, a cargo del mismo teatro, en la que sirvieron cocina “de diseño”; si por diseño se entiende cuatro rollitos de primavera diminutos cerrados por los lados, cual caramelo, con lo que parecÃa ser el alambre del pan de molde y que resultó comestible (yo al menos me lo comÃ), seguido de ocho cuadrados de lo que no son tortellini (no recuerdo cómo se llaman) rellenos supuestamente de salmón con salsita nosequé… pero en los que se podÃa aún degustar el aguachirri en los que habÃan sido cocidos; rematado con unas natillas (me juego el cuello a que eran tan caseras como los Danone) bañadas en whiskie… En fins. Y de cómo, a la salida, tuvimos que dar saltitos por las aceras esquivando los escupitajos de una mujer que señalaba asà de gráficamente su territorio y sus contenedores (intuimos que para avisar al hombre que pretendÃa hurgar en uno de ellos, el cual pilló el mensaje y se retiró más lejos).
También os iba a contar cómo, después de haber comentado con mi marido el curioso dato de que nunca nos habÃamos topado en Madrid (ni en ninguna otra parte) con un taxista extranjero, como es usual ver en la pelis ambientadas en Nueva York, con lo ¿accesible? que parece la profesión a primera vista… y el siguiente que nos lleva de vuelta al hotel es sudamericano (y por cierto, fue el único que hizo levantar el taxi un palmo del suelo de la velocidad y las piruetas entre el tráfico, que llegué con dolor de estómago y pegada a los cristales cual ventosa de muñeco Garfield). Y también lo del otro taxi, el recorrido corto más largo del mundo, porque el buen hombre (a mi marido no le cayó tan bien como a mÃ) acababa de abandonar su oficio de transportista para meterse al negocio de taxista, disponiendo para ello únicamente de su taxi nuevo (un Skoda Octavia que, al parecer, deben de estar de oferta para taxistas, porque llegué a observar en una rotonda a cinco a la vez) y de una hippie mexicana que le iba indicando la ruta a seguir (nos contó que la hippie española se ponÃa de muy malas pulgas cuando se equivocaba, que le mandaba dar la vuelta en la siguiente rotonda de muy malos modos, mientras que la mexicana dulcificaba el momento sugiriéndole que, cuando él estimara oportuno, conviniera en tomar la dirección contraria), y nos perdió a los tres (cuatro si contamos a la jipi) varias veces por todas las calles posibles. Yo, cuando me compre un Jipi(ese), será un varón moreno, cachas, que me insinúe más que indicarme; y me perderé aposta con el único fin de escucharle decirme “a pesar de ser la mejor conductora y la más bella, te has metido (porque no te lo he indicado correctamente, me explico muy mal, perdona mi amol) por donde no era; pero no te preocupes, hermosa, que yo te llevo a casa…”.
También iba a contaros cómo Murphy se nos mete en la maleta allá donde vayamos, y de cómo ya el tÃo es tan cansino que hasta resulta predecible. Anduvimos por la zona de Gran VÃa-Callao buscando una mochila molona (a mi esposo no le gustan los “bolsitos” que se llevan tanto ahora para echar sus pertenencias urbanitas); pero es que, al parecer, este año no se deben de llevar mucho, y no encontrábamos más que las grandes mochilongas de deporte. Sólo hubo una que no le desagradaba, pero que no era la mochila de sus sueños… En el tiempo que tardamos en bajar y volver a subir la planta del Corte Inglés, una vieja se la habÃa agenciado (sospechamos que para su nieto, porque si la llegamos a ver por la calle con ella a la espalda, a mi marido le entra una depresión). Asà que, en el siguiente Cortinglés que vimos, la localizamos (a la mochila, no a la vieja) y nos la compramos, a sabiendas de que, muy probablemente, a partir de ese momento verÃamos siete u ocho modelos más acordes con nuestras pretensiones en la siguiente tienda que nos saliera al encuentro. Dicho y hecho: la siguiente tienda contenÃa al menos cuatro modelos mejor acondicionados; mi marido querÃa llorar (y estrangular a Murphy), pero, ante la imposibilidad de lo segundo, le convencà para que se la llevara también, argumentando que yo misma tenÃa tropecientos bolsos y eso no era óbice para que me comprara otro más si veÃa alguno que me gustara. Asà que salimos de la segunda tienda con una mochila dentro de otra y aprovechamos la ausencia de churumbel para meternos en el cine a ver en pantalla gigaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaante La Última Legión (primera vez que vamos al cine después de muuuuchos meses, un poquito de comprensión, plis). Después de tan “desenfrenada” noche, pillamos taxi y pal’hotelito, que uno está ya pelÃn entrando en años y demasiada marchuki puede ser perjudicial.
Iba a contaros todas esas cosas, pero es que ahora me pilláis desinfladita, que dirÃa Ed Flanders.
Septiembre 24th, 2007 at 12:29 am
¿Ves? Y ahora me he quedado con las ganas de saber qué hiciste en Madrid!!! Me alegra saber que no me pasa sólo a mà el comprar algo único e insustituible, que aparece mejor, más barato y con variedad de modelos a cual mejor, en la siguiente tienda. Jejeje, modestamente, conozco el multicabreo que eso suscita een seres sensibles. No te imaginas cuán identificada me sentà contigo en la primera parte del post, seremos almas gemelas? Por lo que veo, o leo, te lo has pasado muy bien y vuelves con bastantes cositas que recordar. Menos mal que las has escrito y no te has dejado llevar por tu mal bicho
Besotes y que tengas una agradable semana, porque mañana…es lunes!!!
Septiembre 24th, 2007 at 12:40 am
lo de escribir en caliente y esas cosas… tiene algo que ver con la procastinacion ( o como se diga)??? o es otra virtud adicional??
es por saberlo , que a mi me pasa y me crei aunico y original (va a ser que no)
salud
Septiembre 24th, 2007 at 2:02 am
vaya…ya que estamos em plena terapia de grupo (hola, me llamo Patapalo y soy bloggero, me recordareis de otras adiciones como la de los panchitos con miel y los teletiendas), no os pasa a vosotros, que nada más publicar un post sentÃs unas ganas irrefrenables de borrarlo?
En otro orden de cosas, podrÃas haber añadido una pequeña crÃtica a la pelÃcula, que no se si entrar…a falta de nada mejor en cartelera.
Septiembre 24th, 2007 at 2:40 am
Ya os tengo avisados a todos, cuidado con los restaurantes pijo-lúdicos. Recuerdo la sensación de ver la pantalla grande después de muuuchos meses, a causa del churumbel. Vimos dos peliculas seguidas la misma tarde en dos cines distintos. Salud.
Septiembre 24th, 2007 at 2:54 am
Lo que me podÃo reir no está en los escritos, ….
casi despierto a todos en casa que andan super dormidos,
esto se avisa buena mujer
besitos
Septiembre 24th, 2007 at 9:55 am
Haa¡¡…pero, ¿Has estado en Madrid y no has avisado? Bueno, vale, la próxima vez es muy probable que pueda ser.
Tengo una migo taxista y que su anterior coche era un Skoda octavia…dejo de cambiarle el aceite porque querÃa deshacerse del coche y ya lo que querÃa era que se rompiera de una vez…ni por esas, no fue capaz de causarle una averÃa.
Recuerdo cuando hace cerca de 20 años me interesé por la posibilidad de trabajar en una empresa de seguridad…los requisitos más básicos eran ser varón, español con más de 1.80 de estatura….hoy esa empresa de seguridad da servicio en mi trabajo y los requisÃtos parecen ser justo los contrarios…extranjero, hombre o mujer es indiferente y especialmente ser inferior de 1:70. Los tiempos cambian.
Siento que al parecer no lo pasaras tan bien en tu viaje pero imagino que en alguna ocasión habras oido la frase esa de “MADRID ME MATA”.
Besos niña.
Septiembre 24th, 2007 at 10:36 am
Al contrario, Pegasux, me lo pasé muy bien. La próxima vez avisaré

Barbie, a quién se le ocurre ponerse a leer blogs a las tantas, ya se sabe que el que es insomne ha de ver la teletienda
Ryder, yo es que no escarmiento en cabeza ajena…
Patapalo, (Hola, Patapalo), reconocerlo es el primer paso. A mà me entran muchas ganas de borrarlo si lo dejo en borrador a la espera de publicar. Es mejor largarlo pronto. La peli… entretenida; eso sÃ, te llevan a velocidad de vértigo, a ritmo de partido de la NBA; y ver a la chica repartiendo leches a diestro y siniestro es, cuanto menos, revitalizante (cómo se las gasta la joÃa).
Nitro, en realidad forma parte de la terapia contra la procasleches, hacer las cosas a la de ya, que luego cuesta la vida hacerlas en frÃo.
Zaffe, ya intuÃa yo que nos separaron en la sala de partos… pero el milagro de internet ha obrado la maravilla de reencontrarnos… ¡¡¡A mis brazos, hermana!!!
Besotes a todos.
Septiembre 24th, 2007 at 11:02 am
Bueeeeno…. como me has recordado a mÃ! Yo también soy del preparados-listos-ya!!
El viajecito no estuvo nada mal, no?
A mà me pasa como a tu marido, me pienso muuusso las cosas antes de comprarlas y luego alehop! han desaparecido!!!
Si esque hay que echarse pa´lante hasta para ir de compras…
Besotes.
Septiembre 24th, 2007 at 1:16 pm
Yo también ando buscando un viajecito por Madrid, sólo que quiero hacer tantas cosas allà que me saldrÃa por un ojo de la cara!! Lo de la comida de diseño lo veo una estupidez!! Para ver cosas bonitas ya tienes paisajes, cuadros, etc. cuando uno va a comer quiere platos a rebosar de comida! jeje
http://alvear07.blogspot.com
Septiembre 24th, 2007 at 2:35 pm
Me ha gustado mucho lo del taxista que recurre a una jipi mexicana de copiloto; da para reflexionar mucho. Veo que te lo has pasado bien; es difÃcil aburrirse en Madrid si vas de visitante. Un beso.
PS: No te hacÃa yo tan escepticona. Te adbierto que yo lo soy y mucho; aun asÃ, ¿lo has probado? ¿son posibles las sugestiones compartidas? Me habrÃa apetecido explicarte algo sobre escepticismo racional y sensibilidad irracional (o arracional), pero no encuentro tu correo. Oto beso.
Septiembre 24th, 2007 at 7:54 pm
Aaaaaaaaaaaah, magistral locuacidad la tuya, aun desinflada logras tenerme pegaiiiiiiiiiiiito a tus post. A la hora de comprar soy…digamos…nada caprichoso, casi nunca compro nada, creo que soy algo…raro?
Septiembre 24th, 2007 at 8:28 pm
Buf y eso que andabas desinflada, niña, si te pillamos con ganas no sé que nos hubieras contado
Entiendo perfectamente lo del cine, yo me tiro meses y meses y meses sin pisar uno por culpa de la enana (y eso que el husband trabaja en uno, manda gëbs :D).
Besos
Septiembre 24th, 2007 at 8:37 pm
La cantidad de post que he dejado pendientes por no sentarme en su momento a escribirlos llenarÃan un blog enterito.
Es que eso de la pereza es muy mala, te lo digo yo, que convivo con ella.
Un beso.
Septiembre 24th, 2007 at 10:57 pm
Gracias por tus amables palabras.
Voy a leerte.
Besos
Septiembre 25th, 2007 at 10:25 am
¡Menos mal que estás desinfladita!
Lo de decirle a tu marido que se comprase otra mochila, que tú también tenÃas varios bolsos en función de la ocasión, me parece una jugada maestra; asà él no podrá rechistar cuando la montaña de bolsos que solemos tener inunde vuestra habitación, jeje…
¡Besitos!
Septiembre 25th, 2007 at 6:59 pm
Nanny, ¿tu marido no trabajará en un cine… (tal) y por eso no vais en familia? Pero que remala soy, como dice mi amiga argentina ];-)
Tamaruca, fue impremeditado, pero con mucha alevosÃa, que cada vez que me ve uno que no conoce dice “¡¡no me lo puedo creer!! ¿otro?” (y yo que me los compro baratos, oye…). Ahora ya… se le acabaron los argumentos (seguirá poniendo los ojos en blanco, pero bueno).
Raquel, no me hables de pereza, que me entra sueño

Anti, ¿tú raro? Noooooooooooooooooooooooooooooooo!
Miros, yo no la oà hablar, pero él parecÃa encantado. Se ve que le gustan las mujeres dóciles.
Alvear, tendrás que hacer varios viajes (culturales?) para que tu economÃa no sufra mucho de golpe.
Basileia, el colmo de pensarse las compras es mi suegra, hace ocho años que quiere cambiar la mesita del salón…
Chance, encantada de tenerte por aquÃ.
Besitos a todos.
Septiembre 26th, 2007 at 11:54 am
Asà sea, entonces.
Septiembre 26th, 2007 at 2:07 pm
mi problema con los Post es arrancarme, a veces no tengo nada que contar y eso es raro en mi… y no se, a veces presiona tener que mantener el Blog….
Septiembre 26th, 2007 at 8:05 pm
Pues yo iba a escribir un artÃculo y no sabÃa que música ponerme… vengo aquà y tus canciones me inspiran.
CuÃdate
Septiembre 28th, 2007 at 10:01 am
Un millón de besos..
PD. de una recién-estrenada universitaria XD