Pepitas de Oro y Granos de Arena

Si sólo dispusiera de hoy, no dejaría nada para mañana
    • INICIO
    • ARTICULOS ANTERIORES
    • FOTOS
    • RELATOS
    • EL FORO

El día del padre

Querido Papá:

Te escribo esta carta aunque te voy a ver mañana mismo, porque tengo muchas ganas de decirte muchas cosas que no me atrevo a decirte en voz alta. Y se me ha ocurrido que quizá escribiendo lo que siento me atreva a darte este trozo de papel.

Sé que quieres que te quiera, y que estás enfadado siempre desde que ya no vives en casa. Yo sólo quiero que sepas que yo intento quererte, pero me dices cosas que hacen que no me resulte fácil. Para quererte mucho tendría que olvidar cada vez que me prohíbes llorar cuando paso mis vacaciones contigo porque eso es que echo de menos a mamá, y entonces me dices que si no me has pegado ni me he hecho daño entonces no tengo motivos para llorar; o cada vez que no me permites llamar a mamá para tranquilizarme porque es cierto que la echo de menos. Yo creo que es normal echar de menos a mi mamá, mucho más porque es con quien vivo. No comprendo por qué te enfadas tanto cuando me ves triste o quiero hablar con ella, no entiendo por qué me dices que si la echo de menos es porque te quiero menos a ti. No entiendo por qué no te pones en mi lugar en vez de regañarme con ese rollo con el que empiezas a machacarme desde que nos encontramos hasta que vuelvo con mamá. No comprendes que vivo con muchos nervios desde que me entero de que tengo que irme contigo a pasar mis vacaciones porque sé que tengo que estar todo el tiempo controlando todo cuanto digo, todo cuanto hago y todo cuanto pienso. Porque no te basta con eso, que además me acusas de haber querido decir lo que no he dicho. Me paso todo el tiempo muy nerviosa esperando que cualquier cosa que diga provoque que te enfades y me digas cosas que no quiero oír. Y al final todo eso me hace llorar porque me hace echar de menos la tranquilidad y las caricias de mi mamá, pero me tengo que esperar hasta que se hace de noche y tú te has dormido para que no me oigas.

Te enfadas porque crees que quiero más a mamá y quisieras que te quisiera más a ti. Pero no comprendes que me tratas de una forma que consigues todo lo contrario. Quieres que te quiera pero no sabes quererme. A veces creo que me he acostumbrado a dejar de oírte cuando empiezas con tus reproches, pero el caso es que me duelen siempre. Mamá te echó de casa porque ella tuvo valor para decirte que dejaras de tratarla igual que ahora haces conmigo. Yo no puedo echarte porque me obligan a estar contigo sin preguntarme con quién quiero estar.

En estos días pasaremos juntos el Día del Padre y quiero hacerte un regalo. No sé si regalarte esta carta o mejor te doy sólo la tarjeta con cartulinas de colores que hemos hecho en el colegio, como cada año. No creo que me atreva a dártela, porque me da mucho miedo que pienses cosas que no son ciertas y te enfades conmigo. A lo mejor sería buena idea dártela al final, cuando mamá me recoja y me despida de ti con un beso. O quizá mejor sería si la rompiera ahora mismo, en cuanto acabe de escribirla. No sé qué hacer.

Por si acaso te la doy y la lees, quiero que sepas que te quiero, te quiero mucho. Tanto como te temo.

Feliz Día del Padre.

Escucha
este post

Excelencia

Esta es una cita que he encontrado y que dejo por aquí para quien la siga encontrando.

Excelencia es saber proteger sin asfixiar, saber guiar sin imponer, saber motivar a los que están a nuestro cargo para que se enamoren de la verdad y sean sabios, se enamoren de la belleza y sean artistas, se enamoren de Dios y sean santos, se enamoren de su patria o de un sueño y sean héroes.

Para los que estos días estamos sin estar. Pasadlo bien…

Escucha
este post

Cuando puedas

El año que viene a la misma horaEl año que viene a la misma hora, Alan Alda y Ellen Burstyn. ¿Recordáis aquella película? Ellos son casados, se conocen y tienen una aventura, y deciden seguir viéndose año tras año en la misma fecha. Durante aproximadamente treinta años, la vida de ambos se nos va descubriendo a través de las conversaciones que mantienen durante sus breves encuentros anuales.

Hace más de una década, después de convivir en el seno de un grupo de quince personas durante casi cinco meses, cinco horas al día, cinco días a la semana, aquel curso de inglés se convirtió (o nos convirtió) en el germen de mucho más que un compañerismo de andar por clase. Todos los día partíamos juntos a desayunar, el camarero nos veía venir calle arriba y cuando llegábamos teníamos nuestras cuatro mesas unidas con seis manchadas, cuatro mitad, dos descafeinados de sobre y tres colacaos. Las tostadas ya estaban humeando en el tostador. Aquellas reuniones daban mucho de sí. Entre bromas y cafeses salían a relucir nuestras preocupaciones, nuestras aspiraciones, el devenir del país y unas ganas enormes de disfrutar la suerte de habernos encontrado en ausencia absoluta de malos rollos. Cada uno de su padre y de su madre, cada uno con su propia historia, y forjando a la vez la historia común de uno de los mejores grupos de gente con la que he tenido el gusto de coincidir en esta avatárica vida. Cuando el curso tocaba a su fin, sufrimos una especie de pena colectiva, un duelo sólo de pensar que íbamos a tener que prescindir de nuestros desayunos y nuestras confidencias. Hasta que a alguien se le ocurrió proponer una idea estupenda: quedar un día fijo en un lugar fijo todas las semanas para que quien pudiera asistir fuera, quien se sintiera solo tuviera la certeza de que ese día y en ese lugar iba a haber amigos que le escucharían y aportarían un abrazo. Y así lo hicimos. Todas las tardes de los martes (o quizá los jueves, quién lo recuerda ya), a las seis de la tarde (o quizá fuera a las siete) en aquella misma cafetería que tan bien conocíamos, teníamos un lugar de encuentro en el espacio y en el tiempo. Sin necesidad de planearlo ni de quedar, cada uno si podía y si le apetecía. Aquello duró mucho más de lo que todos esperábamos. Fueron bastantes meses más de prórroga. Luego vinieron empleos, parejas y dispares ocupaciones que fueron menguando la concurrencia, hasta que al final quedamos tan poquitos que optamos por quedar usando el teléfono, no fuera que alguno se presentara buscando calor y se encontrara la cafetería vacía. Esos pocos fueron amigos íntimos durante el tiempo que me restó de vivir en aquella otra ciudad del cálido sur. Hoy ya no tengo noticias de ellos, en realidad, les perdí totalmente la pista tras mudarme. Muy mal por mi parte, asumo mi culpa, porque fui yo la que se fue sin dejar señas.

Estos días estamos construyendo un proyecto del que ya tenéis noticias. A raíz de una fiesta, un poto malogrado y una alfombra que voy a tener que dejar en usufructo al gato, unos cuantos hemos caído de pronto en la cuenta de que hace mucho tiempo que nos conocemos, que somos testigos de nuestros interiores a través de estos escaparates públicos y de más interiorismos en tribuna privada, y de que eso no se puede dejar escapar. Así es como quedan invitados todos aquellos de vosotros que sienten que quieren formar parte de una bonita experiencia. Todavía no sabemos muy bien cómo hacerlo, ni si seremos muchos o pocos, ni si durará el experimento. Yo sólo sé que, sin hora ni día fijo, ahí hay gente con una pelotilla verde iluminada que me acompaña cuando abro sesión. Unos días están unos, otros días están otros, otros días no estoy yo… Y muchas veces, las reuniones improvisadas son las mejores.

———-

PD: Por petición del señor Cronopio, debo aclarar que las pelotillas verdes no pertenecen a ninguna familia de secreciones nasales. Lo aclaro por si alguien se había quedado flipando porque acabara con semejante bordería un post tan conmovedor como el que me ha quedado.

Escucha
este post

A la semana siguiente…

Bueno, ya tengo la casa recogida, las macetas repuestas y la alfombra limpia. Gracias por el consejo Cieso. Me fui rezando rezando hasta el Día y compré todos los productos de limpieza que por allí se ofertaban porque no sabía cuál era el que decías, así que se los fui echando uno por uno, y ya que iba cambiando de color tuve que ir ampliando los límites de la mancha hasta los bordes. Mi alfombra roja ahora es de un tono entre amarillo azufre y rosa desgastao. Pero no la pienso cambiar por otra, que luego me tiráis los cubatas y me pisáis el chocolate.

La fiesta dio de sí mucho más de lo inicialmente planeado. Lo que pretendía ser un guiño a un amigo se convirtió en un fiestorrón multitudinario (cuanta gente, poldió) del que surgió la casi necesidad de mantener y profundizar en unos lazos que venimos anudando desde hace ya una miaja de meses en esta nuestra comunidad bloguera. Las ganas no faltan, el entusiasmo se desborda, y los medios están a nuestro alcance, así que…..

Hemos encontrado una forma de montar encuentros virtuales de una manera bastante íntima, un chat sin los inconvenientes de los públicos ni de las publicidades. Como nos consta que por aquí hay blogueros que les gustaría participar de estas charlas-fiesta (porque tenemos más ganas de juerga y de pasarlo bien que una aceituna rellena de anchoa en una ensalada), tenemos (en pañales pero con muchas posibilidades) la cosa montada en el Google Talk. Para participar es necesario tener una cuenta de Gmail y que te agreguemos como contacto (o bien que tú nos agregues). En cuanto haya dos personas conectadas al Gmail, una de ellas se encarga de lanzar el Talk, que es una de las utilidades del paquete por tener dicha cuenta.

Se establece una ventana de chat que puede albergar en sus pestañas muchas conversaciones (está por ver, no hemos comprobado más de cuatro a la vez). Si queremos ser más de dos en la misma conversación, vamos agregando (invitando) al chat a los contactos que vayan apareciendo conectados.

Aprovechando la herramienta Calendar que nos ofrece Google dentro del Gmail, podemos programar kedadas. Un planning donde cada uno podrá saber cuándo prevé la gente conectarse para pasar un buen ratillo. En fase de pruebas está el poder publicar el calendario para que esté a la vista sin necesidad de entrar al Gmail, desde cualquiera de nuestros blogs. Así que ya sabéis, si estáis interesados, ahí abajo del blogroll teneis mi dirección de Gmail, y en el blog de Ambrosía también podéis estar al tanto.

Hale, ¿y la próxima fiesta a quién le toca?

Escucha
este post

Al día siguiente…

ay

aaayyyy

auuuuuuuuuuuuu

oooommmmprrrrrrrffffffffffffffffffffffff

ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

woooooooooooooooooooouuuuuuuuuuuuuuuuffffffffffffffffff

…………………..

………….mi cabeza……………

…………………

¡¡¡mi poto!!!

Escucha
este post

Hoy te quiero regalar palabras

Porque tus ojos lectores son la única dirección postal a la que se puede enviar un regalo inmaterial, porque no sabría dónde enviarte esta bolsa de pipas, y porque sé que lo vas a leer.

Por tu constante atención durante tanto tiempo, por tu maestría a los mandos de la libertad, por tu infinita sensibilidad, por la ternura con la que abordas los sentimientos de los demás, por tu sabiduría para saber parar, esperar y volver a empezar.

Para que no te quedes sin fuerzas cuando te fallen los motores, para que no se pierda ningún momento vivido, para que sigas enseñando a quien te escuche que la experiencia nunca acaba porque siempre hay más por experimentar, para que sigas aprendiendo que la vida nunca deja de sorprendernos.

Una vez me dijiste que los amigos tendrían que venir en bolsas de pipas para tenerlos siempre a mano cuando necesitáramos disfrutarlos. Imposible no estar de acuerdo. Yo añado que sean sin pelar, para tomarse el esfuerzo de abrirlos y ver cómo son por dentro para degustarlos uno a uno, que no todos son iguales. Y con la sal justa para no acabar con los labios escocidos (bueno, ejem… depende, claro).

Para que cumplas muchos más. Buen vuelo, aviador.

¡Feliz Cumpleaños!

Fdo: Pipa-Airways(On)Lines.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

(Pide un deseo y sopla).

 

Y ahora, chicos, un bailecito… ¡¡¡todos juntos!!!

WPvideo 1.10

 

 

Escucha
este post

Avanzando en primera

Me pregunta mi buen Miroslav si yo entiendo que, habiendo tantas cosas en este mundo con las que aprender y satisfacer nuestra curiosidad, haya gente que se aburra. Y va el tío y me deja cavilando. Porque para responder a esa pregunta no puedo mirar a la gente, sino que me tengo que mirar a mí misma, y responderme por qué me aburro cuando me aburro, y de dónde viene mi aburrimiento.

Es verdad que hay el ciento y la madre de cosas por hacer con las que llenar nuestras vidas. Y poco tiempo (relativo) para poder hacerlas todas. No se puede aprender todo lo que es aprendible, ni siquiera somos capaces de retener todos los conocimientos que tenemos a la vez. Para ello sería necesario que toda esa estructura cerebral que dicen que no usamos en alto porcentaje trabajara al unísono. Pero imagino que la naturaleza es sabia y que si no lo conseguimos es por la misma razón por la que no se pueden encender todas las luces y aparatos de aire acondicionado de una ciudad a la vez: nos quedaríamos sin energía suficiente y, probablemente, sufriríamos un apagón neuronal.

Cavilo y cavilo y pienso por qué yo llego a aburrirme, y analizo mi aburrimiento. En mi caso, me gusta aprender cosas, pero me fallan las fuerzas para concentrarme. Sólo consigo finalizar tareas cuando me enfrento a fechas tope impuestas externamente a mí. Y, curiosamente, cuanto más impuestas sean esas tareas, más esfuerzo me costará concentrarme en hacerlas. En cambio, tiendo a dispersar mi atención hacia cosas más placenteras a mi entender, que es todo aquello que no tenga impuesto hacer. Incluso así, tomo con mucho ímpetu una idea, un proyecto, una tarea, y como no la lleve pronto a término se me desinfla como un globo lleno de helio al cabo de un plazo más o menos corto de tiempo. Enseguida me asaltan otras ideas que la sustituyen. Aunque eso no es lo peor. Lo peor es cuando (en la mayoría de las ocasiones) el sustituto es el bajón existencial, en cuyo caso el sitio que ocupaba la tarea sin finalizar es ocupado por aire, un aire sucio y pesado de garito infame sin ventilación ni luz. Así visto, me complace más llamarlo flojera que aburrimiento. La simpleza de no tener fuerzas para hacer nada.

Últimamente trato de racionalizar estas reacciones mías, por otro lado carentes de razón. No veo motivo con el suficiente peso como para que, por sí solo, explique mi natural apatía. Así que, siguiendo el hilo argumental de algún post vuestro donde ha salido el tema recientemente, debo pensar que no tengo bien regulado el nivel de serotonina y que me funcionan en exceso ciertas partes del hemisferio derecho del cerebro, y que lo que tengo que trabajar es el izquierdo para, de esta manera, no venirme abajo con la misma facilidad con que ZP o Rajoy se acusan mutuamente de mentir aun cuando lo que arguyen no sea una mentira propiamente dicha (mierda, me cago en las elecciones, ¿cómo se me han colado aquí?).

En fin, que cuando se me pone la vena densa, por fin me acuerdo (y lo que es mejor, me acuerdo antes) de que no hay razón para que me sienta así, de manera que, con ayuda de ese pensamiento, fabrico un poquillo de nosequé que hace que mi sangre vuelva a circular. Por ahora lo logro para pequeñas cosas. Cuando lo tenga dominado (cuando me consiga dominar a mí misma)… ¿dominaré el mundo? Bueno, al menos, espero dominar mi mundo.

Escucha
este post

    Mes a Mes

  • Noviembre 2008
  • Septiembre 2008
  • Agosto 2008
  • Julio 2008
  • Junio 2008
  • Mayo 2008
  • Abril 2008
  • Marzo 2008
  • Febrero 2008
  • Enero 2008
  • Diciembre 2007
  • Noviembre 2007
  • Octubre 2007
  • Septiembre 2007
  • Agosto 2007
  • Julio 2007
  • Junio 2007
  • Mayo 2007
  • Abril 2007

    La colección completa, post a post

  • Ostras, lo que yo decía…
  • Sequía
  • El hombre tranquilo
  • En el Jardín de la Magia
  • Amo a vé…
  • S.O.S. BCN
  • Fugaz
  • Dar séra, pulir séra
  • No puedo evitarlo
  • Bajo la lluvia
  • Desvaríos
  • ENHORABUENA A TODOS
  • DesEscombrando
  • Aguante
  • No tiene precio
  • Viscoelástica o el arte de la adaptación
  • TAMPOCO sigas esta flecha
  • Tengo un boleto ganador
  • NO sigas la flecha
  • Espacio libre
  • Fórmula magistral
  • Antes de morir, ocho cositas
  • Fatal error
  • Te presto mi voz
  • …y aterrizando
  • El día del padre
  • Excelencia
  • Cuando puedas
  • A la semana siguiente…
  • Al día siguiente…
  • Hoy te quiero regalar palabras
  • Avanzando en primera
  • Nunca des nada por supuesto
  • Recordando unos versos
  • Dime cómo trabajas, y te diré…
  • Asúl (la lógica infantil)
  • Las cuatro estaciones del alma (I)
  • Seguro que a vosotros también os ha pasado
  • Post Gata
  • Desenfocados
  • El Pollo de la Paz
  • Pero qué pedorra soy
  • El porqué de algunas cosas.
  • No quiero
  • Cambiando mi interior
  • Desubicación
  • Eau d’orage
  • Miel de caña
  • ¿Dónde está Wally?
  • Nada se para, todo continúa
  • Cáncer, sin aforismos
  • Volare……… oh-oh!
  • Confirmaciones
  • Somos la leche
  • Matrix y el Nuevo Plan General de Contabilidad
  • Ocurrió en la escalera
  • El Camino de Sastiago
  • Matarile-rile-rile…
  • En buena compañía
  • Como las locas
  • Cómo ser marido sufridor y no morir en el intento
  • ¿Cuántos nortes tenemos?
  • ¡Más madera!
  • Iba a escribir
  • Jugando a las definiciones
  • Gracias
  • Tu madre será una santa
  • Septiembre
  • Procas…¿qué?
  • Vuelve mañana (díjole el de la ventanilla al del Almendro)
  • La fibra sensible
  • El pie de la letra
  • ¿Es bueno guardar al menos dos días los artículos como borradores?
  • La cámara oculta
  • Izquierdos de autor
  • Otro agosto es posible
  • Podología
  • Mejor que el Pulitzer
  • La estación llena
  • Si mi padre hubiera tenido un blog, hubiera sido éste
  • Lejos
  • Desconexión
  • De muchos colores, formas y texturas
  • Historias de trimestres
  • Despedida a una etapa de mi vida
  • Arqueología musical
  • Recordando presentes paralelos
  • Hand in my pocket
  • Afú
  • El pijo pródigo
  • Una casa sin muebles ni cortinas
  • Un rato a solas
  • Ocho segundos
  • Un añito más joven
  • ZooHome
  • Peripecias de unos sureños en los madriles
  • Mis alas
  • La camisa de la serpiente
  • El cliente
  • El círculo

    Clasificados por categorías

  • Cuento contigo (13)
  • El Arenal (5)
  • Esto no es cuento (85)
  • Las Rosas del Desierto (8)
  • Poesía (2)

    Y si quereis buscar algo...

  • Para no tener que arrepentirnos de lo que no hicimos

    «Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios. Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora». Jorge Luis Borges.
  • La Arradiobló

  • Categorías

    • Cuento contigo (13)
    • El Arenal (5)
    • Esto no es cuento (85)
    • Las Rosas del Desierto (8)
    • Poesía (2)
  • Últimos comentarios

    • Driada en Ostras, lo que yo decía…
    • Nanny Ogg en Ostras, lo que yo decía…
    • Amy en Ostras, lo que yo decía…
    • ambrosia en Ostras, lo que yo decía…
    • Raquel en Ostras, lo que yo decía…
    • Zaffe en Ostras, lo que yo decía…
    • miroslav panciutti en Ostras, lo que yo decía…
    • Cieso en Ostras, lo que yo decía…
    • Zaffe en Sequía
    • Raksha en Sequía
    • Zaffe en Sequía
    • Anónimo en Sequía
    • Ambrosía en Sequía
  • RSS Navegaciones a estima

    • TRABAJO ATRASADO.
  • RSS Desde mi hamaca

    • Crónica Florentina Ambrosía
  • RSS Ojos de perro azul

    • ES UNA LASTIMA cronopio
  • RSS EL ULTIMO CICLO

    • DERECHOS Y DEBERES DE LOS NIÑOS DRIADA
  • RSS Habría que averiguarlo

    • Un error ha ocurrido; el Feed probablemente esté caído. Vuelva a intentarlo después.
  • RSS La suma de dos o más meteoritos es igual ...

    • ANTINATURAL DRIADA
  • RSS No todo el monte es orégano

    • Cosas de la vida... Zafferano
  • RSS La Casa Encendida

    • Jadeos en penumbra LA CASA ENCENDIDA
  • RSS Testamento de Miércoles

    • Meme Nanny Ogg
  • RSS Un café sólo contigo

    • Cuestión de tiempo Raquel
  • RSS Sólo mujer

    • En camino a Salt Lake City solamente el alma sin rostro
  • RSS Conciertos y desconciertos

    • Roldán y Telecinco Miroslav Panciutti
  • RSS Conectando puntos

    • La lotería y los empresarios. TitoBeno
  • Imprescindibles

  • Traductor

  • Meta

    • Log in
    • Entradas RSS
    • RSS de los comentarios
    • WordPress.org
  • Sé dónde vives......

Vintage Stripes | Design: NET-TEC of Matratzen. Coding: Verbraucher of Brautkleider.