Un día en un antiguo trabajo me pasé de lista. Había visto cómo un ingeniero de la NASA ponía en órbita un cohete y me convencí de que aquello estaba chupao, sólo había que teclear unos cuantos comandos, definir la base de datos a usar y apretar unos cuantos botones a la vez que contaba desde diez hasta cero y BOOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMM!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Pan comido.
Después de que el incrédulo de turno me mirara con aprensión y me preguntara “¿Estás segura de lo que haces?”, y de que yo le dijera “Por supuesto, no te preocupes”, estrellé el cohete en el océano sin demasiado estruendo. Y deseé con todas mis fuerzas haber ido dentro de aquel cohete.
Dos horas después, el ingeniero apareció arrastrando los pies y volvió a poner todo en su sitio sólo como un ingeniero sabe hacerlo: con conocimiento de causa.
Me juré que nunca más volvería a meter mis zarpas entre un teclado. Me prometí que nunca más intentaría emular la profesionalidad de quien sabe lo que hace porque su trabajo es saber. Me convencí para no salir de debajo de la cama nunca más.
Con el tiempo digerí aquel episodio para conocer dónde están mis límites reales, porque ni era tan profesional ni era tan torpe. Ni nunca estuve tan arriba ni nunca bajé tan abajo. Todo se debió a un exceso de confianza y a una sobredosis de culpabilidad.
Con el tiempo volví a meter la pata muchas veces. Pero es que eso es inevitable.
Quien hace botijos, se equivoca haciendo botijos.

Solo equivocandonos aprendemos a hacer las cosas bien. Y rectificar es de sabios… no lo dudes.
Las meteduras de pata nos enseñan tanto para no volver a caer en el mismo error ….
Un besazooooooooo
Alguien dijo que la experiencia es el nombre que damos a la suma de nuestros errores. En cualquier caso, yo he ido descubriendo a partes iguales, que ni yo era tan listo como me creía cuando intentaba lanzar cohetes, ni esos ingenieros tienen tan claro lo que hacen.
Ahora lanzo cohetes y cuando alguien me pregunta como lo he hecho le digo: “No sé, me salió así, habrá sido por casualidad”. Y me sonrió cuando veo al chaval sin experiencia mirándome y pensando mientras sonrie: Esto lo hago yo con la punta….
Por cierto, el anonimo anterior soy yo
Pues fíjate que yo un día aseguré que era experta en lanzar cohetes y hete aquí que me creyeron y me dejaron el teclado para mi solita. Así que como de tiempo disponía un rato, me cogí el manual y entre mi habilidad para teclear y lo que ponía allí empecé a lanzar todos los cohetes correctamente. La cuestión es que en una reunión de mi superior con el gerente de la empresa, según me contó aquel, el gerente preguntó por mis avances y si resultaba tan torpe como el último becario que venía directamente de la carrera universitaria que a tal efecto necesitan los que lanzan cohetes. Mi superior le dijo que hasta la fecha los cohetes llegaban a su destino sin ninguna complicación, pero que era normal yo tenían experiencia en el sector aunque no tuviera la titulación y que el becario el pobrecito estaba más verde que una lechuga. Ja menuda experiencia la mia!!! Pero a los que hacen los manuales a veces hay que premiarlos.
Hola niña, ya estoy aqui. Suerte en esta nueva aventura. Besos.
Que carajo!! … has ampliado el local, que despliegue de recursos. Claro a la vez reduces el nick y así nos queda todo este espacio diáfano para comentarios varios. He de confesar que me perdí en las pestañas superiores y no hacia más que pinchar en “Home” “Home” “Home” … me he sentido un poco Judy Garland en “Oz” pero sin tacones.
Cuanta razón tienes con lo de los errores … aunque yo he pecado más de falta de confianza que de exceso y también es un problema. Lo de los botijos no acabo de verlo claro. (Yo soy muy de disentir en temas de botijos)
Saludos Ilya, bonito sitio.
Tiene su arte encontrar ese punto justo en el que uno sabe dónde están sus límites, en el que, como bien dices, no hay ni exceso de confianza ni sobredosis de culpabilidad. Es que siempre es difícil conocerse a sí mismo. Pero puestos a no acertar, siempre es mejor un poquillo de exceso de confianza que de sobredosis de culpabilidad; si no creyéramos que podemos hacer lo que aun no sabemos, ¿cómo íbamos a superarnos? Además, la otra actitud conduce a la abstención y, ya sabes, sólo hay que arrepentirse de lo que se ha dejado de hacer. Un beso.
Mira Illya, para lanzar un cohete sólo hace falta prenderle fuego a la mecha, que normalmente está en la parte de abajo. No hace falta teclado… Tampoco hace falta meterse debajo de la cama, eso déjalo para el niño, que es pequeño y se asusta con el ruido… Pues ya sabes, hazle caso a una experta en cohetes: yo!
Besos preciosa!
Mientras iba leyéndote movía la cabeza en gesto afirmativo, no sé si a alguien más le pasó.
¿Sabes todo lo que dan de sí las conversaciones sobre meteduras de pata, lo bien que hacen sentir a todos y lo divertidas que son? Dicen que el sentido del humor empieza por saberse reír uno de sí mismo, de sus miedos y de sus meteduras de pata.
Esa metedura de pata tuya tiene tu copyright. Sólo a ti se te podía haber ocurrido, criatura. Es una de las cosas que te harán especial, ¡estilazo hasta en la equivocación!
Al igual que cuando se sufre uno es más consciente del dolor ajeno, cuando nos equivocamos no somos tan duros con los tropiezos de los demás. Es curativo esto de equivocarse, siempre que no se tome en grandes dosis.
Besazooo.
¿Y quién de todos nosotros no mete la pata una y mil veces? Yo a veces la meto hasta el hombro o más arriba, lo bueno de todo esto es que se aprende y mucho.
Besos ya limpia de virus
No creo que haya sido tanto desastre. En cualquier punto del océano habita con toda probabilidad un banco de peces, y esos peces también con toda probabilidad no son inocentes: seguro que en algún momento se comieron cualquier bicho hermano acuático, eso implica culpa y necesidad de penitencia. El bombardeo con el cohete accidental fue en realidad un acto de justicia casual, y tú actuaste como el instrumento de la justicia.
Así que en el fondo diste en el blanco. Lo que no tiene sentido es lanzar un cohete al espacio vacío, donde no hay peces y mucho menos culpa que clame venganza.
Besos
Yo tiro los cohetes con la varilla metida en una botella de champán vacía (llámame cobarde o prudente) y suben, vuelan y explotan y todo eso.
Los que tienen exceso de confianza, se equivocan pero no aprenden.
Besos.