El dÃa del padre
Querido Papá:
Te escribo esta carta aunque te voy a ver mañana mismo, porque tengo muchas ganas de decirte muchas cosas que no me atrevo a decirte en voz alta. Y se me ha ocurrido que quizá escribiendo lo que siento me atreva a darte este trozo de papel.
Sé que quieres que te quiera, y que estás enfadado siempre desde que ya no vives en casa. Yo sólo quiero que sepas que yo intento quererte, pero me dices cosas que hacen que no me resulte fácil. Para quererte mucho tendrÃa que olvidar cada vez que me prohÃbes llorar cuando paso mis vacaciones contigo porque eso es que echo de menos a mamá, y entonces me dices que si no me has pegado ni me he hecho daño entonces no tengo motivos para llorar; o cada vez que no me permites llamar a mamá para tranquilizarme porque es cierto que la echo de menos. Yo creo que es normal echar de menos a mi mamá, mucho más porque es con quien vivo. No comprendo por qué te enfadas tanto cuando me ves triste o quiero hablar con ella, no entiendo por qué me dices que si la echo de menos es porque te quiero menos a ti. No entiendo por qué no te pones en mi lugar en vez de regañarme con ese rollo con el que empiezas a machacarme desde que nos encontramos hasta que vuelvo con mamá. No comprendes que vivo con muchos nervios desde que me entero de que tengo que irme contigo a pasar mis vacaciones porque sé que tengo que estar todo el tiempo controlando todo cuanto digo, todo cuanto hago y todo cuanto pienso. Porque no te basta con eso, que además me acusas de haber querido decir lo que no he dicho. Me paso todo el tiempo muy nerviosa esperando que cualquier cosa que diga provoque que te enfades y me digas cosas que no quiero oÃr. Y al final todo eso me hace llorar porque me hace echar de menos la tranquilidad y las caricias de mi mamá, pero me tengo que esperar hasta que se hace de noche y tú te has dormido para que no me oigas.
Te enfadas porque crees que quiero más a mamá y quisieras que te quisiera más a ti. Pero no comprendes que me tratas de una forma que consigues todo lo contrario. Quieres que te quiera pero no sabes quererme. A veces creo que me he acostumbrado a dejar de oÃrte cuando empiezas con tus reproches, pero el caso es que me duelen siempre. Mamá te echó de casa porque ella tuvo valor para decirte que dejaras de tratarla igual que ahora haces conmigo. Yo no puedo echarte porque me obligan a estar contigo sin preguntarme con quién quiero estar.
En estos dÃas pasaremos juntos el DÃa del Padre y quiero hacerte un regalo. No sé si regalarte esta carta o mejor te doy sólo la tarjeta con cartulinas de colores que hemos hecho en el colegio, como cada año. No creo que me atreva a dártela, porque me da mucho miedo que pienses cosas que no son ciertas y te enfades conmigo. A lo mejor serÃa buena idea dártela al final, cuando mamá me recoja y me despida de ti con un beso. O quizá mejor serÃa si la rompiera ahora mismo, en cuanto acabe de escribirla. No sé qué hacer.
Por si acaso te la doy y la lees, quiero que sepas que te quiero, te quiero mucho. Tanto como te temo.
Feliz DÃa del Padre.