Asúl (la lógica infantil)
Ya estamos otra vez con los virus. Yo no sé si es que no le actualizo bien el Norton al niño o qué es lo que es, pero ya lo tengo otra vez con 39 de fiebre. El lunes nos avisaron del cole porque se les quedaba dormido con la cabeza en la mesa y no se dejaba tomar la temperatura (lo que no se deje mi niño…). Al dÃa siguiente ya estábamos en el pediatra. Él no querÃa mÃdico (me lo dejó mú clarito por el camino, en la sala de espera y dentro de la consulta), y cuando el licenciado quiso abrirle la boca con la espátula de madera para verle la garganta -deben de hacer un cursillo especial para ser capaces de ver y diagnosticar gargantas en 0,3 segundos-, el niño se pegó los labios con superglú (bien los habÃa abierto apenas diez segundos antes para arrearme un mordisco en el brazo -siempre en señal de protesta-). Os informo de que el viejo truco de taparle la nariz sigue funcionando.
Pos jarabe de naranja antibiótica al canto. Eso más el jarabe de ibuprofeno más las gotas de paracetamol han hecho un conglomerado farmacéutico en la repisa de la cocina. Esta vez le ha dado por pedir medicinas de colores. Hay que verlo hecho polvo por la fiebre y pidiendo midisina roja, midisina verde o midisina asúl (invariablemente, la medicina es blanca o roja, pero las letras de la jeringuilla y su conformismo febril la transforman automáticamente en el color que su mamá diga). Lo que más me pude reÃr fue ayer cuando, después de tomarse el bote del antibiótico, me siguió pidiendo midisina asúl, a lo que le respondà que se la darÃa cuando le subiera la fiebre. Él asintió y dijo que vale, que ahora está en el pie, y cuando suba (se iba señalando con el dedo un camino imaginario desde el pie hasta la cabeza) se tomarÃa la midisina. Está claro que si la fiebre sube, desde algún lado tiene que hacerlo, ¿no?