¿Cuántos nortes tenemos?
ADVERTENCIA
Según la inestimable visión de Patapalo, es mi deber advertir encarecidamente que nunca, nunca, NUNCA, intentéis montar un mueble del Ikea si no tenéis la suficiente experiencia, porque de otro modo, acabaréis viviendo lÃnea por lÃnea todo lo que viene a continuación.
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Hay dÃas en los que la brújula deja de apuntar en una dirección concreta, y te sientes como un ciego sin su perro lazarillo, como un extranjero en mitad de una abarrotada ciudad donde nadie habla tu idioma (ni tú el de ellos), como un niño tratando de encontrar la sombrilla de su familia entre todas las que están clavadas en la arena de la playa una mañana de domingo de agosto.
Hay dÃas en que te replanteas todo lo que estás haciendo e intentas calibrar frÃamente (sin conseguirlo) hasta qué punto estás haciendo lo correcto, hasta dónde puedes llegar, hasta dónde te puedes hundir tomes el camino que tomes.
Hay dÃas en que todas las opciones parecen malas y los nortes parecen multiplicarse, explotar y desaparecer.
Hay dÃas en los que no encuentras una puta llama para encender un puto cigarrillo, en los que la maceta que elegiste para decorar tu vida tiene las hojas podridas, y todo parecen mensajes de mal agüero, sólo falta que te pase por delante una urraca graznando.
Esos dÃas te quieres morir.
Hay dÃas en los que alguien te dice que la brújula funciona si lo simplificas todo, si no te calientas tanto la cabeza, porque elijas lo que elijas todo tiene solución. Y entonces te quedas mirando la brújula con cara de idiota, porque no te habÃas dado cuenta de que se le habÃa pegado un imán por debajo. Y lo quitas. Y la aguja deja de dar vueltas y empieza a señalar al norte otra vez.
El secreto es que la aguja señala el norte no para ayudarte a ir al norte, sino para situarte en un sentido, el de tu vida, y ayudarte asà a que vayas en la dirección que quieras. El resto lo pones tú en la mochila, con el mundo por montera.