Lo siguiente que viene lo escribió una jovenzuela de veintidós años con su primer ordenador (386) y su primera impresora (matricial, 24 agujas), allá por el pleistoceno, un día en que -seguramente- debería estar estudiando (¡andá, como ahora!). Pasen y asómense a mirar por este túnel del tiempo que me he encontrado ordenando papeles.
Las Cuatro [...]
