S.O.S. BCN
A quien se lo cuente no se lo cree. Estas narraciones tan bonitas que he visto publicadas alguna vez en las cuales los protagonistas trazaban unos rasgos sobre el encuentro que habían mantenido después de haberse conocido por internet… tenía que haber hecho caso de aquella extraña sensación de que ahí tenía que haber gato encerrado. Si he de hacerle caso a la propia experiencia en esta lid, eso es tan cierto como que, en realidad, no había gato encerrado: había gata.
“¡¡¡¡¡Vente, vente, vente!!!!!”, me decía, me escribía, me repetía, me insistía, me convencía, me suplicaba……… ¿Y con qué me encuentro? Hagamos un breve repaso:
- Me viene a recoger al aeropuerto (tarde, muy tarde) con un coche…. eso no son bollos, eso son cruasanes.
- Me enseña mi cuarto y me dice que de bajar la persiana nada de nada, que se rompe.
- No me da de comer hasta las seis de la tarde.
- No me deja dormir hasta las seis de la mañana.
- Tóldía y la noche hablannnnnndo, me tiene la cabeza locaaaaaa!
- El único rato que consigo echar un sueñecito aparece en escena la gata en pleno ataque maullatorio por los pasillos. Esta gata sabe cante jondo, mira tú.
- Me machaca con su colección de fotos desde que nació (tóa la tardeeeeeeeeee….), hasta las de los encierros de su pueblo… ¡¡¡Y soy antitaurina!!!
- Me corta el agua de mi cuarto de baño pa que ni me pueda lavar la cara.
- Me azuza a un reptil antediluviano que me devora los pies a la que me descuido.
- La gata del demonio me bufa si traspaso límites imaginarios.
- Me mantiene encerrada con rejas hasta en la mirilla de la puerta.
- No me saca ni al tranco de la puerta un día entero con su noche, esto es arresto domiciliario.
- Me dice que me va a llevá pacá y pallá, nosequé de un concierto, y luego se hace la longui.
- Me tiene de esclava cocinando, limpiando cristales y, cuando parece que he acabao, me obliga a hacerle un masaje de piessss (poldiooooooo………).
- Me da de comer las sobras que no quieren la gata ni la tortuga. Cuando ya no quiero comer más, me suelta que, si no me lo como todo, pa la merienda se queda, y si no lo quiero pa la merienda (que es lo único que me voy a encontrar), ya sé lo que hay pa cenar. ¡¡¡Y me lo pone en el mismo plato y con el mismo tenedor sin fregar!!!
- Me esconde el billete de avión de vuelta, que ya estaba yo pidiendo que alguien que trabajara en Iberia me pasara otro por debajo la puerta, y al final lo encuentro…. me lo encuentro que la tortuga ya me lo ha picao!!!!!! La de explicaciones que le tuve que dar al revisor del aeroplano.
- Me usurpa la cuenta del mesenger en cuanto me levanto a mear y le dice auténticas burradas a mis contactos.
- Qué bonita la montaña de Montserrat. Qué bonita. Ciertamente, gana mucho en la foto que me ha enseñao.
- Me habla por el mesenger. Estando en la misma habitación.
- Después de un día entero arrastrándome por tóa la ciudad, tó sudá perdía, picándome todo el cuerpo, llegamos a casa (una duchita, por caridad), y me dice que con la manguera de la terraza se queda una muy fresquita… hay que joerse.
- Me tiene de negra escribiéndole un taco de posts para todo un año (todo lo que leáis en su blog de aquí a doce meses probablemente los habré escrito yo). La lista podría ser mucho más larga, pero es que estoy agotá, tengo que recuperarme antes de poder continuar y escribir algo medianamente lúcido.
Despellejamientos aparte, sabed que nos lo hemos pasao de P.M. (pa quien lo entienda), que me han tratado como a una reina (habida cuenta de la lista anterior, que es rigurosamente cierta de principio a fin, cabría preguntarse que de qué clase de país… pero bueno), y que me he vuelto con la completa seguridad de tener un colchón viscoelástico de amistad en Barcelona para recostarme cuando lo necesite (ya ves tú, pa ná, si no me dejan dormir…..). Gracias infinitas a esos meteoritos, a Ambrosía por acogerme en su casa, a Driada por zambullirme en su jardín y poner orden en la agenda, a Cronopio por hacer malabares para arrancar minutos al reloj, a todos por haberme hecho sentir en mi casa. Si ha de ser así, quiero que me traten siempre igual de mal.
(El último párrafo lo he escrito así porque se me han quedao requisadas todas las fotos del viaje en el pc de Ambro, y como no le diga zalamerías, no me las manda……… ains).