El hombre tranquilo
No es que sea tranquilo, es que esa pose neutraliza cualquier reflejo de todos los sentimientos que se le mezclan dentro. Hace mucho tiempo que le conozco, pero siempre habÃa chocado con esa burbuja traslúcida a través de la cual sólo se puede una imaginar cómo es el interior. Ves que algo se mueve dentro, intuyes, pero no sabes nada de nada. Lo más que te permite es trazar imágenes borrosas de ecógrafo. Sondeas y vuelve a cambiar de posición y se escurre, y sigues teniendo que recurrir a la imaginación para comprender, para llegar a él, para conocerle.
Él lo llama misterio. Le gusta mantener esa nebulosa a su alrededor, porque en la niebla todo lo que no ves puede ser perfecto. Y él no se siente asÃ. Tiene miedo de que la niebla se disipe dejando paso a un sol radiante a cuya luz se descubra lo que él ve de sà mismo. Él sabe perfectamente que somos nuestro mayor enemigo cuando nos autovaloramos. Que los defectos los magnificamos y caemos en la certeza de que nadie quiere viajar de la mano de ellos. Que, incluso, no tenemos nada que ofrecer. Y, aún sabiéndolo, no puede evitar sentirse inseguro.
No sin esfuerzo, a veces ha ocurrido que la burbuja se ha vuelto algo más transparente, que la niebla ha levantado lo suficiente como para ver los contornos cercanos, y entonces me ha dejado ver con mis propios ojos lo que se guardaba con tanto celo. Una persona maravillosa con sus diversas tonalidades de arco iris, con sus miedos, sus aspiraciones, sus frustraciones, sus sueños, sus preferencias, sus habilidades, un hombre deseando un cambio en su vida para que todas las piezas de su puzzle finalmente encajen.
Lo que hubiera dado por verlo, en toda su envergadura fÃsica, esperando estoico y completamente solo con un cartel de bienvenida contra el cuerpo para no llamar la atención de los que, como él, esperaban a otros. Lo que hubiera dado por verlo, esperando estoico y completamente solo, rodeado de decenas de personas desconocidas que también esperaban, sentado bajo las enormes columnas, a que las mismas gamberras se dignaran aparecer lo menos tarde posible una vez agotada la hora pactada. Lo que hubiera dado por verlo…… ah, no, eso ya lo he conseguido: por verlo reÃr a carcajadas mientras lee una demencia que se me ha ocurrido escribir.
No se siente un niño, pero yo sigo viéndolo asà cuando lo miro. Temeroso de sus reacciones, poniéndole lÃmites al mar de sus manifestaciones, aturullado cuando la vorágine de sentimientos lo arrolla. El hombre tranquilo no muestra su enfado, el hombre tranquilo no muestra su miedo, el hombre tranquilo no muestra su preocupación. Pero el niño tranquilo rÃe.
Confieso que he disfrutado poniéndole al filo de su tranquilidad, azuzándolo para que esa niebla desapareciera, poniéndole en algún que otro brete. Pero siempre con el ánimo de sorprenderlo con aquello que sabÃa que le iba a gustar.
Perdona por el plantón, todavÃa me duele. Tu tiempo era muy limitado y lo desperdiciamos de la forma más tonta. A pesar de ello, creo que conseguimos aprovecharlo, le sacamos el partido. Nos enseñaste una parte de tu mundo, aunque a la otra apenas nos dejaste asomarnos, fiel guardián de tu intimidad.
Te dejo un regalito de aquello que sólo pudiste empezar a ver porque tus obligaciones te reclamaban. Si es que soy capaz de colgarlo…
Lo que darÃa por haberte visto la cara mientras leÃas todo esto…
PD: Cieso, gracias muchas por la ayudita con el vÃdeo ![]()





