En cuclillas, con el niño recostado sobre su muslo, pudo verle por fin una buena panorámica de la oreja y de la incipiente mugre que se empezaba a acumular en sus recovecos. Al estirarle del lóbulo, el niño protestó.
- Déjame que te mire, que tienes ahí cascarrias. Te las voy a quitar en un momento.
Pero [...]
