“No quieeeero mássss”, sentenció el pequeño, mirándola con la cabeza ladeada contra el respaldo de la silla y enarbolando la media sonrisa de Harrison Ford que tan buenos resultados le dieran en los últimos cuatro años. Tres cucharadas, como siempre, habían bastado para que el niño decidiera empezar el juego del “nomelocomoporqueyolovalgo”. Y la madre, [...]
